
Hola, Kasir, hace días que quería hablar contigo pero, entre unas cosas y otras, se te ha echado el tiempo encima y no has podido atenderme. No te inquietes, espero, es lo que tenemos los que no dependemos del tiempo para vivir... Algún día lo entenderás. De momento quería decirte dos cosas: la primera, que te felicito por ese "master" en el que te has inscrito. No sé si serás capaz de sacarlo, es verdaderamente difícil, muy difícil, pero sé que llevas años queriendo hacerlo, casi desde que decidiste hacer aquel curso de analfabetización que, por cierto, tampoco fuiste capaz de aprobar... menos mal que lo importante no era la nota en sí sino reconocer la necesidad de hacerlo... ahí estuviste bien. La segunda cosa que quería decirte, considerablemente más seria es, también, felicitarte por esa carta que has escrito a Midsa Koulibaly. Me ha parecido un mensaje cálido y sensible, propio de quien busca limpieza de corazón... Ahí va
Carta a Midsa Koulibaly:
Querido Midsa: Es verdad que no me conoces, hoy, cuando empiezo esta carta, pero tal vez algún día, cuando la tengas en tus manos, además de conocerme, sabrás por qué te has convertido para mí en el símbolo más puro de amor y perdón -en su doble vertiente de perdonar y ser perdonado- que nunca he conocido. Te preguntarás entonces que si se puede perdonar sin ofensa, que si alguien puede ser perdonado sin ofensa, que si se puede amar sin conocer...
En este momento, amigo, no sé si llorar de alegría o llorar de profunda tristeza, con esto te lo digo todo... En este momento siento que la tierra te ha llamado a vulnerar todas las leyes de la materia, las que tu madre ha regalado generosamente al destino pues, desde hoy, te alimentarán la leche de la compasión y las lágrimas de leche de la esperanza de tantas personas que te harán suyo...
En este momento en que Aminata, tu madre, ha cerrado los ojos instantes después de que tú los abrieras, se cumple el designio más extraordinario de la vida: tu mirada será doblemente profunda y todo lo verás con los ojos de la protección, que será el estigma de tu vida hacia tantos que te necesitarán... Verás los soles y los cielos y los fuegos y la miseria con los ojos del alma de Aminata, y siempre sonreirás cuando esos tantos se lamenten...
En este momento te aseguro, querido amigo, que buscaré con ahínco, pero con humildad, la explicación más sencilla para hacerte comprender que eres eternidad desde el día de tu nacimiento...
En este momento, que miras por todos lados en busca del rostro de la certeza, el de la seguridad, el del amor, sin comprender que todo eso está fluyendo por tus venas porque así estaba escrito en las páginas de la vida de este día antes que la sangre fuera sangre, te pido permiso para escribir en mi diario que, aún, no he decidido si estoy llorando de alegría o de tristeza, que cuando lo descubra te lo haré saber, seguro, pero, sobre todo, sabrás que he conocido a una persona maravillosa que me ha hecho descubrir que el verdadero cordón umbilical es el que nos une con el firmamento, que somos Dios, antes y después de ser, y que vivir sólo es un pequeño regalo con forma de vida para agradecernos la oportunidad de descubrir en quien nos mira el rostro de la profunda Misericordia... Un abrazo. Kasir.